Paro de conductores en Lima y Callao frente a la ola de sicariato y extorsiones
Desde la medianoche de este 14 de enero, miles de conductores de Lima y Callao apagarán sus motores como un grito desesperado por seguridad y vida. No se trata de una protesta cualquiera: es la respuesta a una ola de sicariato y extorsiones que, según los propios gremios, ha convertido el trabajo diario en una ruleta rusa 😔💔.
Martín Ojeda, representante de Transportes Unidos, fue tajante al describir la magnitud del problema: el 80% de los choferes es víctima de extorsión desde hace años. “Cada diez días muere un conductor. No hay prevención ni apoyo real”, denunció. Detrás de cada número hay una familia rota, hijos que quedan sin padres y compañeros que salen a trabajar sin saber si regresarán a casa 🚨.
El paro no busca paralizar por paralizar. Busca sacudir a las autoridades y exigir que se cumpla una promesa largamente postergada: la Ley 32490, que crea una unidad de élite contra el crimen organizado enfocada, entre otros frentes, en combatir la extorsión al transporte público. Aunque la norma existe en el papel, no tiene presupuesto ni responsables asignados, lo que en la práctica la vuelve letra muerta 📄❌.
La jornada del 14 de enero implicará que más de 22 mil unidades —buses, combis, colectivos y otras modalidades— dejen de circular. Decenas de empresas se sumarán a esta medida, conscientes de que el costo económico de un día sin trabajo es alto, pero el costo humano de no hacer nada es aún mayor 🛑🕊️. En muchos casos, los conductores pagan “cupos” diarios o semanales para no ser atacados, y aun así las amenazas continúan.
Las marchas pacíficas anunciadas por los gremios recorrerán puntos estratégicos de la capital y el primer puerto. La consigna es clara: no más muertes impunes y no más miedo al volante 🤝🇵🇪. Los transportistas piden presencia policial efectiva, inteligencia contra las bandas, y una coordinación real entre el Ministerio del Interior, la Policía y el Ministerio Público para desarticular redes criminales que operan con total descaro.
Los usuarios también están en el centro de esta crisis. Cada atentado, cada disparo contra un bus, pone en riesgo a pasajeros que solo buscan llegar a casa o al trabajo. La inseguridad no distingue entre chofer y pasajero; golpea a todos. Por eso, muchos ciudadanos han expresado su respaldo a la protesta, entendiendo que sin seguridad no hay servicio, y sin servicio se paraliza la ciudad.
El paro del 14 de enero es, en el fondo, un llamado a la vida. Los transportistas no piden privilegios; piden poder trabajar sin miedo, llevar el pan a casa y volver con vida. La implementación urgente de la Ley 32490 y el despliegue de una unidad de élite son pasos indispensables para recuperar el control y enviar un mensaje claro a las mafias: el Estado sí está presente 💪.
Mientras los motores se apagan por un día, la esperanza es que se encienda una respuesta firme. Porque mover al país no debería costar la vida.
#ParoDeTransportistas #LimaYCallao #NoALaExtorsión #DerechoALaVida #SeguridadYa
